Aug 9, 2013 01:23 PM ET
By Rossella Lorenzi

Original version, Spanish translation below
By: Ligia María
Traducción al Español, abajo
Archaeologists working in a buried Mayan pyramid in Guatemala have discovered an enormous inscribed frieze richly decorated with images of gods and rulers, the Guatemalan government announced.
Dating to the 6th century, the carving has been hailed by local authorities as “the most spectacular frieze seen to date” and one of the best-preserved pieces of Mayan art ever discovered.
It was found at the pre-Columbian archaeological site of Holmul, in the northern province of Peten, by Guatemalan archaeologist Francisco Estrada-Belli below a 65-foot-high pyramid which was built over it in the 8th century.
Measuring 26 feet by nearly 7 feet, the 1,400-year-old carvings decorated the outside of a mysterious multi-roomed rectangular building. Found when Estrada-Belli and his team excavated a tunnel left open by looters, the monumental artwork depicts human figures in a mythological setting, suggesting these may be deified rulers.
“This is a unique find. It is a beautiful work of art and it tells us so much about the function and meaning of the building, which was what we were looking for,” Estrada-Belli, a professor at Tulane University’s anthropology department, said.
Painted in red, with details in blue, yellow and green, the stucco frieze is elaborately descriptive. It shows three human figures wearing bird headdresses and jade jewels. They are seated cross-legged on top of the head of a mountain spirit called witz.
A cartouche on the headdress contains glyphs identifying each individual by name, but only the central figure’s name is now readable. It says: Och Chan Yopaat, meaning “The Storm God enters the sky.”
Below the main character, two feathered serpents emerge from the mountain spirit and form an arch with their bodies. Under each of them is a seated figure of an aged god holding a sign that reads “First tamale.”
In front of the serpents’ mouths are the two additional human figures, also seated on mountain spirit heads.
An inscription of 30 glyphs in a band that runs at the base of the structure reveals the building was commissioned by Ajwosaj Chan K’inich, the ruler of Naranjo, a powerful kingdom to the south of Holmul in the northeast of Guatemala.
According to Alex Tokovinine, a Harvard University Maya epigrapher, the text places the building in the decade of the 590s. It also reveals a power struggle between two rival kingdoms — Tikal and the Snake Lords — fighting for control of the region.
Homul, the city-state where the frieze was found, once belonged to Tikal’s kingdom, but its rulers switched sides. In this view, the frieze would be a tribute to Homul’s defection.
Indeed, in the inscription, Ajwosaj, who was a vassal of the Snake Lords, claims to have restored the local ruling line and patron deities.
“Ajwosaj was one of the greatest rulers of Naranjo. The new inscription provides the first glimpse of the remarkable extent of Ajwosaj’s political and religious authority,” Tokovinine said.
It isn’t the first finding made by Estrada-Belli and his team at the mysterious building. Last year, the archaeologist unearthed a burial in cavity dug into the stairway leading up to the building. It contained the skeleton of an adult male accompanied by 28 ceramic vessels and a wooden funerary mask.
Preserved by large limestone slabs that kept the tomb free of debris, the individual had the incisor and canine teeth drilled and filled with jade beads, while two miniature flower-shaped ear spools were also found nearby.
By the skeleton, the archaeologists also unearthed nine red-painted plates and one spouted tripod plate decorated with the image of the god of the underworld emerging from a shell.
According to Estrada-Belli, the unusually high number of vessels and the jade dental decorations indicate the individual was a member of the ruling class at Holmul.
The archaeologist hopes to return to the area in 2014 to continue exploring the building.
Source: http://news.discovery.com/history/archaeology/giant-mayan-frieze-found-in-guatemala-130809.htm
Spanish version. Versión traducida al Español
Gran friso Maya descubierto en Holmul habla de dioses y gobernantes.
Holmul, ubicada en el noreste de Peten, Guatemala, fue frecuentada por el pueblo vecino de Tikal y los teotihuacanos para luego ser dominada por Naranjo.

Arqueólogos descubrieron “el friso más espectacular hasta ahora visto” durante las excavaciones en julio de 2013 en la ciudad maya Holmul, en Peten, Guatemala, que data de una época del año 600 d. C.
Está “ricamente decorado con imágenes de dioses y gobernantes y una larga inscripción dedicatoria”, que viene a contar cómo fue la historia de la ciudad, informó este miércoles el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala.
Holmul es una ciudad Maya que surgió en los años 800 a. C en el noreste de Peten, en la frontera con Belice, y perduró hasta alrededor del año 850 d. C, según investigaciones a cargo de la Universidad de Boston. Las primeras excavaciones se iniciaron en 1911 y los primeros estudios fueron publicados en 1932 por Mervin y Vaillant.
El friso de ocho metros de largo y dos de alto se extiende en la parte superior de un edificio rectangular de unos 10 metros, donde está la plaza de Holmul.
La gran pieza maya muestra a tres personajes vistiendo ricos atavíos de plumas de quetzal y jade, sentados sobre cabezas de monstruos witz (cerro).
“El personaje central se identifica como Och Chan Yopaat por los signos jeroglíficos en su tocado y en el texto debajo de su imagen”, dice el reporte de los arqueólogos, dado también por la Fundación de Patrimonio Cultural Maya (PACUMAN).
“Desde la boca del monstruo central se desprenden serpientes emplumadas de las cuales emergen los ancestros y los cerros laterales. Entre ellos están las figuras de dos dioses ancianos, otorgándole al personaje central un objeto identificado por un signo jeroglífico como “primer tamal”, destaca el informe.
Una ‘banda celestial’ desplegada en la parte superior del friso muestra una franja de símbolos astrales. Para los arqueólogos esto significaría que las figuras representadas se encuentran en el mundo celestial de dioses y ancestros”, destaca PACUMAN.
El hallazgo se realizó mientras el equipo del arqueólogo Francisco Estrada-Belli buscaba más indicios en relación a una tumba encontrada en el mismo lugar en excavaciones anteriores. Aunque se había descubierto una máscara de madera, se desconocía la verdadera identidad del difunto.
Estrada Bell explica que los mayas representaron a los gobernantes divinizados y escribieron en el friso sus nombres, y los ubicaron junto a sus dioses.
El texto se compone de unos 30 signos jeroglíficos que están sobre una banda que corre en la base de todo el relieve.
El epigrafista Alex Tokovinine de la Universidad de Harvard y colaborador de este proyecto de investigación, descifró el texto y destacó que el edificio donde se encuentra el mismo, fue dedicado por Ajwosaj, rey de la vecina ciudad de Naranjo y vasallo del poderoso Reino Kan.
Según el texto “puso en orden”, Ajwosaj dispuso de una serie de dioses locales y un posible gobernante local, llamado Och Chan Yopaat, cuyo significado es “el rayo entró al cielo”.
“Este texto, nos cuenta de una forma muy explícita que Naranjo (sitio maya vecino del Valle Holmul) intervino de una forma directa para establecer una dinastía más aliada al Reino Kan (dinastía Maya) en un centro como Holmul, tan cercano a Tikal (ciudad maya a 35 kilómetros) durante la fase inicial de la época de conflictos con Tikal, en el sexto y séptimo siglo de nuestra era”, señala Tokovinine.
Según los arqueólogos, viene a confirmar “muy claramente”, “que Holmul en el siglo quinto tuvo relación con Tikal junto a la llegada de guerreros teotihacanos al área maya”.
Teotihuacan, según arqueólogos mexicanos, fue una ciudad que surgió antes de la era de Cristo y floreció alrededor del siglo IV d. C. con difusión militar y comercial a sus alrededores. El inicio de su abandono fue en el año 500 en adelante, y aumentó después de finalizar la época de apogeo entre los años 450 y 650 d. C. El declino de esta ciudad finalizó en 850 d. C.
Tikal a su vez nació cuatro siglos a. C. y fue un importante centro de dominio maya, una ciudad muy conectada a las otras regiones tanto a nivel político como económico. (Pirámide de Tikal)
A su vez la ciudad maya de Naranjo, ocupa un sitio de cerca de un kilómetro cuadrado en el valle de Holmul. Cuenta también con estructuras ceremoniales y complejos agrupados de a tres construcciones piramidales. Fue descubierto en 1905, según investigaciones del arqueólogo Maler publicadas en 1908, informa la Universidad de Harvard.
Muchos saqueos se realizaron en esta zona, tanto en Holmul como en Naranjo. Se conserva, de esta última, una réplica de una máscara de jade, en tanto la original fue robada.
El texto del friso maya de Holmul, confirma la creencia que esta ciudad pasó al dominio de las autoridades de Naranjo, que “entró en sucesivas guerras y alianzas en contra de Tikal”, señala el arqueólogo guatemalteco.
“Este es un hallazgo extraordinario que solo una vez se da en la vida de un arqueólogo”, expresó Francisco Estrada-Belli, según el mismo informe.
“Es una gran obra de arte que también nos proporciona mucha información sobre la función y significado del edificio, lo cual era el enfoque de nuestra investigación. Teníamos la esperanza de encontrar algunos indicios sobre el por qué de este edificio y de su entierro pero algo así va más allá de cualquier expectativa, agrega el arqueólogo.
El gran Reino Kan, significa Reino Serpiente, según la lengua maya y fue identificado en el Período Clásico por su “glifo emblema” representado por la cabeza de una serpiente, según la organización Reinokan.
“Este glifo emblema es el de mayor presencia en las Tierras Bajas Mayas, un territorio extenso, lo cual refleja la importancia que tuvo el Reino Kan”, agregan las investigaciones.
El descubrimiento de este glifo en distintas ciudades y diferentes eras mayas “sugiere que la dinastía tiene sus raíces varios siglos atrás durante el Período Preclásico, desde el inicio de la Civilización Maya”.
El arqueólogo, Richard Hansen, que trabaja actualmente en El Mirador, confirmó a La Gran Época que se estima que el Reino kan dominó el área de Petén, durante el Período Preclásico y prosperó en la ciudad de El Mirador que luego fue abandonada.
Tikal, se convirtió más tarde en la principal ciudad maya del Período Clásico Temprano.
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